Herramientas tradicionales como strace y gdb generan una sobrecarga que arruina los plazos de tiempo real del vehículo. eBPF introduce una máquina virtual en el kernel verificada formalmente, midiendo latencias de socket y colas con un impacto de CPU inferior al 1%.
A diferencia de los módulos de kernel tradicionales que pueden colgar el sistema del coche con un puntero nulo, eBPF debe superar el verificador del kernel. Este comprueba que cada bucle finaliza y que los punteros no rebasan la memoria asignada.
El registro tradicional copia datos continuamente entre el espacio de kernel y usuario. eBPF emplea BPF RingBuffer: los eventos registrados por kprobes se asignan directamente en la memoria virtual del demonio de diagnóstico, gestionando un millón de eventos por segundo sin pérdidas.